10 feb. 2009

Leonardo da Vinci ¿un lobo?



Vi un documental el otro día, que hablaba sobre el gran Da Vinci. Muchas cosas hizo este gran genio. Logró conseguir el sueño de todo perro, conseguir ser recordado, un prestigio. Los demás perros le aclamaban por sus inventos y su sabiduría, lo aclamaban por que podían aprovecharse de él. Aunque parezca un perro, Da Vinci fue un lobo vestido de perro. Todo el mundo le recuerda como el gran inventor, el genio más adelantado a su época de todos los que ha habido. Recordado por pintor y por sus avances en anatomía, pero también recordado por su gran despliegue de maquinas aplicadas a la guerra. Inventó la gran ballesta, la primera pistola que se podía disparar con una sola mano sin necesidad de perder el tiempo con la mecha y la pólvora, inventó el que podía considerarse primer tanque de la historia, mejoró los cañones de la época… Pensareis “¿Un lobo inventaría armas?” Desgraciadamente a Da Vinci se le conoce más por sus inventos que por su personalidad. Pocos son los que saben que en realidad era pacifista y que odiaba la violencia, era vegetariano y además era un chico introvertido. Tocamos al fin un tema delicado en la sociedad actual, tenemos a un genio introvertido fruto de la sociedad de perros. Este hecho me sirve para explicar el como nace un tipo de lobo a partir de una sociedad de perros. Tenemos a un joven Da Vinci, introvertido, le cuesta relacionarse con los demás, le cuesta expresarse. Por miedo al que dirán, ya se sabe, en la sociedad de los perros uno desconfiaría de cualquier cosa. Esa introversión le lleva al silencio, a amar la vida, a buscarle un significado. Ese afán por la vida le lleva a descubrir cosas que otros no ven. Inventa miles de cosas y empieza a ganarse el respeto de la gente, eso le ayuda a conseguir el sueño de los perros, empieza a ser alguien. Para conseguir ese sueño, tiene que ir muchas veces contra sus creencias, inventando maquinas de guerra. Pensareis “Pues vaya, de momento toda su vida no es más que la de un misero perro.” Sí, pero todo cambia cuando le da por pintar cuadros. Entonces es cuando el lobo aflora en él, entonces es cuando el perro se convierte en lobo. Entonces es cuando él plasma en un lienzo sus sentimientos, su autentico sueño, tener a una chica de la que enamorarse. El sueño del lobo, el sueño del amor, lo único que deseaba Da Vinci era tener a alguien a su lado. Dicen que sus últimas palabras fueron “De lo único que me arrepiento es de no haber hecho más cosas en esta vida.” Muchos creen que su afán por inventar cosas era tan grande que se arrepentía de no haber tenido más tiempo para inventar más cosas. Pero a mi parecer de lo que se arrepentía Da Vinci era de no haber vivido, de haber permanecido en silencio, de no haber dicho un te quiero a alguien muy especial en un determinado momento. Ese acto le convirtió en lobo, una lástima que hiciese su mayor descubrimiento demasiado tarde, descubrió que era un lobo y que la vida está para vivirla…

Disculpad por la mala redacción del texto, pero entre que estoy como dejado caer sobre la silla y que ya es tarde y tengo sueño, no he podido hacer nada más.

2 comentarios:

Ana dijo...

Bonita forma de ver la vida de Da Vinci. Un gran genio, sin duda.
Un besito.

L . dijo...

Interesante texto, repitiendo lo que ha dicho Ana: Un gran genio.
Ah y no entiendo qué tenemos que disculparte...;)
Un beso.