7 may. 2009

Capitulo 8. Acabado el sueño empieza la pesadilla.

“Cuando despiertas de un maravilloso sueño, la amargura es inevitable, pues soñar dos veces lo mismo es muy difícil. Un sueño perdido es un sueño perdido.”

“Luchar por los sueños es arriesgado, puedes perderlo todo de la noche a la mañana con solo abrir los ojos, pero la vida no podría ser entendida sin sueños.”

Tras el desgarrador aullido, mi piel se erizó, tenía miedo. Al cabo de una eternidad bañada en gritos y disparos, se hizo el silencio. Pudimos calmarnos unos minutos, pero un sobresalto producido por la brusquedad con la que se habían abierto las puertas del granero, nos inquietó de nuevo. Allí estaba él, un soldado con la solapa llena de insignias y medallas. La sonrisa macabra y el resplandor anaranjado de la antorcha que llevaba en la mano izquierda le daban un aspecto demoníaco. Nos apresaron entre pataletas y mordiscos y nos llevaron a un camión, aquella pesadilla aun no había termino. Por el camino muchos niños vieron los cuerpos sin vida de sus padres, lo último que deseaba era ver a mi madre aquella noche, pero finalmente, la amargura me invadió, madre estaba tendida en el suelo, sin vida… Huérfanos de guerra, así nos llamó uno de los soldados al meternos en el camión. Nos llevaron a un monasterio cercano al valle, las monjas cuidaron de nosotros durante gran parte del periodo franquista, muchos de nosotros fueron adoptados, otros al cumplir dieciocho decidían ir a buscarse la vida otros se quedaron, pero todos prometimos volver algún día al Valle de los lobos a seguir con el paraíso que nos arrebataron, a refundar el paraíso como huérfanos de guerra…

14- 01- 1990

Refundamos la aldea Valle de lobos, nos resultó difícil dar con el lugar después de tanto tiempo, del mismo modo fue complicado volver a juntar a la mayoría de los huérfanos de guerra. Construimos una aldea aislada del mundo, pero con la democracia ya establecida y el recuerdo amargo de la infancia, nos vimos incapaces de sacar las banderas anárquicas y republicanas para adornar la calle. Además y reflexionando un poco, nuestras banderas también estaban manchadas de sangre, la guerra solo había traído desgracias para ambos bandos. Decimos guardar todos los recuerdos en la Casa Vieja, para poder olvidar el dolor de una guerra innecesaria como todas. Valle de lobos no es más que un pueblo de descanso donde desconectar de lo establecido, como cualquier otro pueblo. Se acabó soñar con el paraíso, tenemos que aceptar lo establecido…

El poeta pasó hojas en blanco en busca de algo más, pero parece ser que ahí acababa la historia, ahí acababa el sueño.
No puede ser que termine así ¿Por qué se rinden? ¿Por qué abandonan un sueño?– dijo el poeta, el Ingeniero le respondió.
Lo acabas de leer, cuando despiertas de un sueño y ves la amargura de la realidad con tus propios ojos, una parte de ti no quiere volver a dormirse y soñar por miedo a despertar de nuevo de un modo tan brusco y cruel.– el Ingeniero dominaba bastante bien las metáforas gracias a su agudeza, a veces al hablar en metáfora nadie le entendía.
Vaya Ingeniero, creo que has patinado en una de tus metáforas por primera vez. No te has dado cuenta de una cosa, los puntos suspensivos del final, el hecho de que no aparezca la palabra fin, la cantidad de hojas en blanco que quedan por escribir. Parece que quien escribió el libro sentía la necesidad de no abandonar su sueño…–Dijo el Sincero, en parte, orgulloso de su descubrimiento digno del observador y analítico Ingeniero.
Amigo, me subestimas al pensar que no había caído en ello, deduzco algo que vosotros no sabéis y que a la mayoría de ustedes les haría mucha ilusión supongo. Pero mi cabeza me dice que es una deducción demasiado arriesgada y alocada como para que mi lógica la diese como fiable, por eso ha decidido callársela. ¿Qué hace una persona que tiene miedo a soñar por poder fracasar de nuevo? Busca a gente joven, con sed de sueños, gente que no haya experimentado el fracaso, gente capaz de volver a luchar por ese sueño que no ha desaparecido, ni desaparecerá hasta que se cumpla…
Todos quedaron boquiabiertos, todos entendieron que ellos eran los que tenían que seguir con la historia, seguir con la búsqueda del paraíso…
Una voz ronca hizo que el grupo se volviese hacia el marco de la puerta, era el abuelo de la Vehemente:
Tienes toda la razón, nosotros abandonamos nuestro sueño por miedo al fracaso, pero tal vez vosotros tengáis que abandonarlo por miedo a poder triunfar lo cual sería mucho peor. Más adelante entenderéis lo que os digo. Se que quitaros de la cabeza ese sueño es prácticamente imposible y se que por lo menos vais a intentarlo, pero solo os pido una cosa, no uséis simbología que recuerde a la guerra, aun me duele ver todo lo que hay en esta habitación.
Tras el discurso, se marchó con una lágrima en la mejilla. El anarco miró, con una sonrisa pícara, a sus compañeros y les dijo:
Llegó la hora chicos, ahora empieza lo bueno, pongámonos manos a la obra...
La Vehemente se fue en busca de su abuelo mientras los chicos se quedaron hablando sobre cual sería la mejor forma de traer ese sueño al mundo de la realidad…
Continuará…

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