29 may. 2009

Capitulo 10. Todo empieza cuando algo acaba...

El Poeta abrió la puerta y allí estaban ellos, en el salón, como los tres mosqueteros. El Sincero a la derecha reclinado en la pared y con los brazos cruzados, el Ingeniero sentado en el sofá que estaba situado justo en el centro del salón, con los codos apoyados en las rodillas y con las yemas de los dedos apoyadas simétricamente las unas respecto a las otras y por último el Anarco, que estaba como dejado caer en el sofá de la izquierda. La pareja entró en la casa, la sonrisa del Ingeniero hizo que el Poeta se pusiese nervioso, lo cual era aun peor. Se sentaron en los sitios que quedaban libres y el Sincero inició la conversación:
Bien, para solucionar los problemas de está sociedad, creo que lo primero que debemos hacer es ver que es lo que falla en la sociedad…– el Ingeniero le cortó y el Poeta le lanzó una mirada seria como sentencia.
Shhh… Creo que lo primero que debemos aclarar es el porqué de la demora chicos…– El Ingeniero sonrió pícaramente esperando la respuesta que ya intuía.
Esa información no es de tu incumbencia.– dijo el Poeta sin molestarse en mirar a la cara al Ingeniero, intentando mostrar cierto aire de pasotismo, aunque en realidad era miedo lo que sentía.
Oh, venga chicos no os peleéis. Poeta, sabes que entre nosotros nunca han habido secretos…–trató de de calmar los nervios el Anarco, pero de nuevo el Ingeniero volvió a interrumpir.
Una verdad oculta no es un secreto para quien sabe observar. Antes de venir aquí me he pasado por la casa del Poeta y no estaba, luego llegáis los dos juntitos y felices con la misma ropa de ayer, y manchada del color inconfundible del revuelto de hierba y tierra. No hace falta ser muy inteligente para deducir que estos dos han pasado la noche en el prado…– la Vehemente volvió a estallar en cólera ante la actitud vacilante del Ingeniero.
Sí, echamos un polvo tan salvaje que las estrellas aun se están tambaleando ¿Contento? Si tanto te interesa la próxima vez puedes venir a verlo.– el Ingeniero sonrió y lanzó una mirada penetrante a la Vehemente la cual quedó como hipnotizada. El Anarco trató de calmar los ánimos de nuevo:
Chicos, no tenéis que avergonzaros por contarnos ese tipo de cosas, vosotros decidís si queréis contarlas, pero es cierto que ante el Ingeniero es difícil ocultar cualquier cosa. Por otra parte Ingeniero, deberías aprender a guardar cierta información aunque todos hubiésemos podido dar con ella.–suavizó por última vez el Anarco.
Bueno como iba diciendo creo que deberíamos empezar por ver que es lo que falla en la sociedad actual para no cometer los mismos errores.– insistió de nuevo el Sincero.
Lo que le pasa a la sociedad actual es que no hay libertad, no se nos permite soñar.– dijo el Anarco.
Estamos ante una sociedad de desalmados, gente sin sueños, sin expectativas, sin ilusión. Son como muertos vivientes, lo único que les queda es vivir el día a día sin más, vivos por fuera pero muertos por dentro. Vacíos, deambulan por las calles hacia sus respectivos trabajos sin hacer caso a los sueños, pues creen que los sueños no se pueden cumplir, han perdido la fe en los sueños, en las metas, en el amor. Esta es una sociedad de zombis y nosotros no queremos ese tipo de sociedad, queremos gente alegre, gente que sueñe despierta, gente que disfrute la vida…– comentó el Poeta con cierto aire literario mientras creaba la metáfora.
No olvides el trasfondo de todo eso, devolviéndole los sueños y la ilusión a la gente se subsanan otras enfermedades producidas por esa desilusión como el Alcoholismo, la drogadicción, los suicidios, las matanzas y un largo etcétera, enfermedades que se están expandiendo a un ritmo alarmante, debido al creciente número de desalmados, como tú bien les llamas, que deambulan por las calles…
El Ingeniero tiene razón, pensad que cuando a alguien no le queda ningún sueño que le produzca satisfacción siente la necesidad de encontrar esa satisfacción en otros mundos, las drogas, liarse a tiros con todo el mundo, o simplemente pegándose un tiro al ver que la vida es una mierda. Cada vez se extienden más este tipo de plagas porque cada vez es más difícil cumplir sueños, cada vez es más difícil ser feliz, soñar despierto.– añadió la Vehemente, lanzándole un guiño seductor al Ingeniero camuflado por una simpática sonrisa.
Todo lo que decís es bastante cierto, creo que esa debería ser la base de nuestra sociedad utópica, construir un mundo donde los sueños se puedan alcanzar más fácilmente y de ese modo evitar que la gente viva desilusionada. Ahora falta saber el porqué la gente es incapaz de soñar en esta sociedad. Propongo que cada uno lo piense detenidamente y mañana volveremos a reabrir el tema para exponer nuestras conclusiones sobre por qué la sociedad actual es incapaz de soñar. Ahora, aprovechemos el resto del día, vamos al río a refrescarnos un rato.– Todos aprobaron al unísono ambas propuestas y salieron apresurados de la casa en dirección al río.
La Vehemente y el Poeta, que eran los únicos que aun no se habían cambiado la ropa, se separaron del grupo para ir a cambiarse. De camino a sus respectivas casas, la pareja avanzaba en silencio y a paso firme. La Vehemente se detuvo bruscamente, miró a los ojos al poeta, quien también se había detenido por la repentina parada de su compañera y esta le sentenció:
Tenemos que hablar…
Continuará...

2 comentarios:

Ana dijo...

Si es que no puede ser... Ya hablaremos tú y yo tranquilamente, porque no me cuadran a mí un par de cosas jejejeje
Un besito ;)

L . dijo...

Uy, uy, uy... qué mal ha sonado esto último...Espero el 11 con la nariz pegada a la pantalla xD.
Un besito.