9 feb. 2009

Un mundo diferente es muy fácil de conseguir ¿Qué falla entonces?

Dejadme que os muestre lo maravilloso que sería el mundo si a todo el mundo le diese por dar un vuelco a determinados conceptos fuertemente arraigados.


El lobo contempla un mundo donde la perfección es imperfecta y la imperfección, perfecta. Un mundo donde el dinero no vale nada y el amor es la mayor fortuna.

Un mundo en el que la gente se ríe de los problemas y llora de alegría. Un mundo donde la muerte ya no sería una incomprendida y la vida dejaría de intentar ser comprendida. Un mundo donde los vivos se alimenten de sueños y los sueños se alimenten de los vivos. Un mundo donde la gente sintiese el poder de librarse del poder.


El lobo se pregunta ¿Por qué nadie puede entenderme? ¿Por qué nadie me cree cuando digo que una vida mejor es posible? Cambiar el mundo es tan sencillo como cambiar el sentido de unas simples frases. ¿Qué falla entonces? El interés de la gente, el miedo al cambio, el poder de no poder decidir ninguna otra cosa… ¿Quién sabe?

3 comentarios:

Ana dijo...

Que el mundo cambie es sólo un sueño. Es muuy difícil que todo deje de moverse por el dinero. La vida es así...
Un besito.

L . dijo...

No todo el mundo piensa como el lobo, es más, diría que algunos perros quieren seguir siendo perros. El poder es lo suyo y es lo que hay... mientras algunos no quieran cambiar esto seguirá siendo lo que es. Yo creo que falla el conjunto: Interés, miedo, y poder. Sigo pensando que así como están las cosas es utópico... esperemos que algún día deje de serlo.

Besitos!

cuenk dijo...

Ya, pero si el lobo no puede corretear por lo utópico ¿Qué le queda? Cuando un lobo se queda sin sueños, muere. Los sueños son el combustible que les mantiene despiertos, es como el poder para los perros. Si no nos aferramos a lo utópico la vida no tiene nada de especial. La única diferencia entre perros y lobos es la forma de conseguir la felicidad, hay dos caminos y el mundo debe aprender a escoger el correcto. Si el camino de los optimistas y soñadores o el de los pesimistas y derrotados. Estoy harto de ser un pesimista, de “vivir” arrastrado. El camino es difícil, pero no por ello uno ha de quedarse de brazos cruzados. No, yo renuncio a renunciar, no pienso tirar la toalla. Los sueños están para cumplirse. Si no logras adaptarte a este mundo solo te queda una opción, cambiarlo.