14 dic. 2010

Malditos eBooks

No se si alguno de mis seguidores lo sabrá, pero estoy en fase de creación de un libro. La criatura se llama, "El club de los cinco. Jodidos rateros.". Narra una historia al estilo Ocean's, ya sabeis robos, atracos y demás contribuciones a la sociedad. El caso es que me prometí no ir poniendo cachos del libro en el blog, entre otras cosas porque como os habreis dado cuenta no tengo tiempo ni para respirar. Pero he leido esta entrada en un blog amigo Blablabla y me he dicho, vaya no soy el único que odia a esos malditos ewoks. Bromas aparte, tenía un fragmento ya escrito del libro que queria compartir con todos dado el tema y así no perdia mucho tiempo. La verdad es que como futuro escritor, o al menos pienso intentar serlo, me mosqueaba bastante toda esta mierda de los ebooks. Recuerdo que cuando vi uno por primera vez, lo primero que se me pasó por la cabeza fue "joder han sacado el puto mp3 de la literatura" si el mp3 está arruinando la cultura musical porque muchos artistas tienen que hacer peripecias para consegir ganar algo de dinero, los escritores que ya hacían sus peripecias con el formato papel, ahora que los libros estarán circulando "gratuitamente" por internet a ver quien el chulo que invierte más de un año en escribir un libro para no recibir ningún tipo de compensación por ello. Si es que antes me decido por hacer algo y antes me joden con alguna tonteria.


Genial, el único asiento que quedaba libre estaba enfrente de un magnate de tres al cuarto que estaba leyendo un libro virtual con uno de esos odiosos eBook. No entendía como algo con el nombre de un entrañable y adorable ser de la guerra de las galaxias (ewoks) podía darme tanto asco. Con resignación me senté delante de aquel tipo trajeado y saqué mi libro de la maleta, Solaris 223, con portada a todo color y un cuerpazo de 328 hojas físicas con tinta monocromada. Era el libro de moda, la película había sido un exitazo y claro, todo el mundo compró el libro después de ver la película así funcionan las cosas. El hombre sonrió al ver el libro. Pensé que se reía de mí por ser un anticuado e ir todavía con libros de tinta y papel, pero su comentario me dejó claro que simplemente era gilipollas.
−Vaya, estamos leyendo el mismo libro ¿por dónde vas?− pensé “¿El mismo libro? No sé lo que entenderá este imbécil por un libro, pero lo suyo no lo es.” Respondí de mala gana para evitar que siguiera diciendo gilipolleces.
−Más o menos por la mitad.− Don “me creo importante” asintió con la cabeza y siguió con su lectura. Al cabo de unos cinco minutos la pantalla de su trasto se quedó en blanco. De su boca salió un “Mecagoen” y en mi cara se dibujó una sonrisa, había llegado el momento de actuar. Empecé a darle vueltas al libro de una forma un poco exagerada, girándolo una y otra vez, pasando rápidamente sus hojas, como si estuviese haciéndole una revisión completa. Tras unos segundos, el empresario quiso saber el porqué de mi conducta y me soltó un agrio “¿Qué haces?”.
−Uf, menos mal. Usted dijo que estábamos leyendo el mismo libro y me he asustado. He estado buscando la batería al mío, pero por suerte el mío no me va a dejar tirado, podré seguir disfrutando de la lectura hasta el final.
El hombre sonríe, típica sonrisa de quien tiene un as en la manga. Con total serenidad me suelta.
−Ya, pero ¿Cuánto le ha costado ese libro? Unos veinte dólares ¿no? Supongamos que tienes los veinte libros que tengo yo aquí metidos, eso haría un total de 400 dólares ¿sabes cuánto me han costado a mí? Esto…− El capullo tuvo la desfachatez de realizar, en mis narices, el gesto de clicar con el ratón. Me tocó las pelotas, el señor Rockefeller presumía de ser un pirata, ya lo decía el refrán popular, los mayores ladrones llevan traje y corbata. Decidí rebajarle los humos e intentar meter algo de conciencia en aquella cabeza hermética.
−¿Sabes cuánto le ha costado escribir este libro a su escritor? ¿Pensó en ello antes de pulsar el botón descarga? Apuesto a que no y eso dice mucho de usted. Esa es la diferencia entre usted y yo, yo valoro el esfuerzo y el sacrificio de las personas. No le culpo, quien nunca se ha esforzado y sacrificado por los demás nunca podrá entenderlo, es una realidad. Pero claro, usted prefiere vivir en el mundo virtual, sufriendo por no ser desconectado− el tipejo puso cara de “me importa una mierda lo que me estás contando” y guardó su ebook en una bandolera que depositó en el suelo junto a su asiento. Transcurrimos el viaje en silencio el hombre se levantó para ir al servicio y le pidió a su compañero de viaje que cuidase de sus cosas, no tuvo ni valor ni ganas de pedírmelo a mí y hacía bien de no hacerlo. Cuando salió del vagón, volví a actuar. Vi que nos acercábamos a nuestro destino, saqué un bolígrafo y puse una dedicatoria en la primera página de mi libro, Solaris 223.
Me levanté, aproveche la calderilla que tenía en la cartera y la dejé caer por el suelo. Mientras el hombre se afanaba en recogerlas hice el cambiazo. Agradecí la atención al señor y bajé en mi parada, tenía que encontrar al resto de miembros. La verdad es que iba más ligero, pero me iba a quedar sin saber como acaba la historia. Supongo que el piratilla maldeciría al ladrón, pero al fin y al cabo todos somos de la misma condición. No obstante yo por lo menos le había obsequiado con un libro de veinte dolares con una dedicatoria muy valiosa.

   “Estimado señor Capullo, acaba de perder veinte libros que no le han costado nada, me imagino que no le habrá sentado mal perder algo que no valoraba. Mire el lado bueno, ahora podrá saber como termina la historia. No hace falta que me des las gracias por el regalo, al fin y al cabo estarás acostumbrado a que los escritores te regalen sus libros ¿no? De todas formas, no ha sido un regalo como tal, yo ahora tengo un trasto frio y que no sirve para nada, mira esa descripción encaja con la suya. Atentamente uno de numerosos escritores fracasados por culpa de gente como usted.”

2 comentarios:

L . dijo...

Joder, qué bueno.
La verdad es que el tema me crispa bastante, y no porque quiera publicar un libro, que también, sino por lo que también has dicho tú: Es increíble que algo tan valioso como es el escribir (creatividad, comunicación, imaginación, esfuerzo...etc) se sustituya por una mierda de cosa electrónica tamaño mano, y que, encima, se pueda obtener gratis. Joder, si casi no podemos ir a mear sin pagar, ¿resulta que podemos agenciarnos el talento de otro así, sin más?
En fin, que da puto asco todo esto y lo peor es que habrá que tragar sí o sí.

Mucha suerte en todo, y tenías razón; me ha gustado leer esto.

Un besote.

Transeúnte dijo...

Decir que estoy completamente de acuerdo contigo y que me ha encantado el fragmento de tu libro.
Espero que algún día pueda leer el completo (en papel, por supuesto).

Hasta la próxima.