8 dic. 2009

Guiñandole un ojo a la vida.

El destino, el capricho, tú, yo… no sé de quien fue la idea. Lo único que tengo claro es que la vida no dejará de sorprenderme. Cuando pensaba que no podía irme mejor, que no podía tener más suerte, llegaste tú para demostrarme que, una vez más, estaba equivocado. Desde que estoy contigo he aprendido a valorar más aun esas pequeñas cosas, esos pequeños gestos, los pequeños defectos que nos hacen ser únicos. Gracias a ti he descubierto que la felicidad no es más que unas risas tras un gracioso intento de guiñarle un ojo a la vida. He aprendido que aunque todo vaya mal siempre hay tiempo para buscarnos las cosquillas. He aprendido que la felicidad está en esos pequeños gestos que no cuestan nada. Por eso se que el dinero no me dará la felicidad y, citando a violadores del verso, “Tú patrocinas mi alegría tía.”. Ahora que por fin he encontrado la felicidad, intentaré férreamente no alejarme nunca de aquello que tantos y tantos buenos recuerdos ha creado en tan poco tiempo. Gracias, carii (L) Seguiremos guiñándole un ojo a la vida ¿vale? ;-)

“Más vale un error contigo, que sin ti llegar a acertar.”

4 comentarios:

Ana dijo...

Qué entrada taaan bonita :) Irradias alegria jeje ¡Sigue así!
Un beso.

L . dijo...

Ol llu nid is loff(8)
Es que justamente acabo de colgar en el corcho de mi pared una especie de póster que pone éso (pero bien escrito), y al leer tu texto, me lo has recordado. Ainns, qué bonito es el amor, coño. Espero que le sigais dando muchos guiños a la vida!
Un besote!

jordim dijo...

cuánto amor.. cuidado con los excesos..

Maria dijo...

Linda entrada.
Lamentablemente a mi me hiso sentirme sola.
Un beso, lindo blog