14 may. 2009

La tercera guerra mundial fue la primera en la historia del ser humano...

La tercera guerra mundial continúa. ¿Cuáles son los bandos? Soñadores contra desilusionados.
¿Cuál es tu bando?

El bando de los desilusionados: Este bando está formado por hombres pesimistas, gente sin ilusión. Hay un extraño poder que les impide soñar. Viven sin que nada les emocione, sin que nada les conmueva, nada les importa, son pasotas por naturaleza. Imposible es que se enamoren. No hay sentimientos calidos, están vacíos por dentro. Solo se preocupan por vivir, pero irónicamente están muertos ya, pues su vida ya no tiene sentido. ¿Qué tienes que hacer para ingresar en este bando? Fácil, tan solo tienes que ser como los demás, acatar lo establecido y conformarte. Conformarte es fácil cuando nada te importa. Incluso llegas a pasar de ti mismo, abandonando tu propia felicidad. Sociedad sin sueños, sociedad muerta… Un Dios mentiroso y mezquino se ha apoderado de los sueños, gracias al pasotismo de la gente. Les vende poder, que les ayudará a cumplir sueños, a cambio de sacrificar sus sueños o los de sus compañeros. Los muertos vivientes nunca deslumbraron por su inteligencia ¿no? Con este timo, el poder ha conseguido controlar a todas las personas convirtiéndolas en zombies, en muertos vivientes. Los zombies alaban el poder, ya que su única meta es tener poder para poder cumplir unos sueños que nunca llegarán. El poder tiene el monopolio de los sueños, solo los poderosos pueden cumplir sueños. Lo que los zombies no saben es que el mismísimo Dios es el ser más desilusionado de todos. Veréis, su Dios tiene tanto poder que se ha condenado a si mismo a no poder soñar. Es eterno y todopoderoso, luego, todo lo que desea lo consigue. Al principio mola conseguir todo lo que se desea, pero si ampliamos ese periodo a toda una eternidad, tarde o temprano se habrán cumplido todos los sueños, nada volverá a emocionar, nada volverá a ser lo mismo, nada tendrá sentido. El Dios volverá a convertirse en un pasota, en un muerto viviente. Pero su tormento no acabara ahí, al ser eterno, siempre le quedará un único sueño por cumplir, un único sueño que jamás podrá cumplir, morirse. El sueño de todo muerto viviente, encontrar la paz, desconectar. Que vida más triste si tu único sueño es morirte ¿no creen? El poder es un Dios eternamente condenado a querer desaparecer, pero no lo podrá hacer mientras siga habiendo zombies que le alaben. Lo peor de todo es que los zombies son estúpidos pues su Dios les promete una vida eterna como la suya, una condena eterna por no poder cumplir un sueño tan tribal como morirse, y ellos en lugar de evitarlo se entregan a ella, ese es el gran problema de los pesimistas. Cierran fuertemente los ojos y se quejan de que lo ven todo negro…

El bando de los ilusionistas: Son humanos extremadamente positivos. Estos humanos se convierten en magos ilusionistas, en creadores de sueños, en coleccionistas de ilusiones, en distribuidores de buenas sensaciones... ¿Cómo convertirse en ilusionistas? No es fácil, un buen ilusionista tiene que asimilar unas cuantas cosas:
1ª La vida no es perfecta y por eso es maravillosa: Cumplir todos los sueños no es positivo, pero no cumplirlos tampoco ha de ser negativo. Un ilusionista sabe que un sueño no cumplido es solo un intento fallido y que cada fallo le acerca cada vez más a la perfección. Acercarse a la perfección es malo ¿no? Sí, pero es aquí donde entra en juego la segunda asimilación…
2ª La muerte es la salvación de la condena absoluta y eterna, de la perfección: la muerte es el merecido descanso que deberían recibir todos aquellos que estén artos de cumplir sus sueños. Parad a pensar que no nos asustan tanto las horas después de la muerte como los segundos antes de morir ¿Por qué? Después de muerto no eres consciente de nada, luego no podrás lamentarte ya, es como estar dormido eternamente tal vez sueñes no lo se, pero el caso es que lo que nos asusta es irnos de este mundo antes de cumplir nuestros sueños. Un ilusionista quiere que su último sueño cumplido sea poder decir en su lecho de muerte con total sinceridad lo siguiente: “He creado miles de sueños para mucha gente y he cumplido tantos sueños que puedo decir que me he follado a la vida tantas veces, he gozado tanto con ella, que creo que me merezco un buen descanso y morir felizmente agotado.”
3ª Un ilusionista sabe que el fracaso forma parte de la imperfección de la vida: en la sociedad de los ilusionistas es muy difícil que un sueño no se cumpla, todo es mágico y todos están obcecados en crear más y más sueños para el resto del mundo y en ayudarles a conseguirlos. Un ilusionista es tan feliz al ayudar a un amigo a cumplir un sueño como el propio amigo al cumplirlo. Por eso es muy difícil que un sueño no se pueda cumplir, pero aun así, si eso ocurre, el ilusionista no se desilusionará, pues no poder cumplir un sueño, no le va a ofuscar. El ilusionista luchará por el sueño una y otra vez aunque no haya opción de conseguirlo, en caso de ser realmente imposible, moldeará el sueño para hacerlo más accesible, le dará forma para poder adaptarlo a la vida y poder cumplirlo. Un ilusionista tiene el poder, el poder de los sueños nobles y justos. Pensareis ¿Qué ocurre si un ilusionista sueña con matar a alguien? Entra en juego la cuarta asimilación…
4ª Un ilusionista se entrega a los demás y es feliz viendo como los demás se contagian de ilusión: no cabe en la mente de ningún ilusionista destruir los sueños de los demás, los sueños son obras de arte y como artistas los respetan y son incapaces de destruirlos. Uno de los sueños básicos de todo ilusionista es vivir bien sin problemas ni malos rollos, para así poder dedicarse plenamente a crear sueños. No es lógico crear un sueño que destruya otros sueños. Has dicho que los sueños son como obras de arte ¿no podrían ser destruidas por artistas envidiosos? Entra en juego la quinta asimilación…
5ª Un ilusionista sabe cuando cerrar los ojos: cierras los ojos y se apaga el universo, pero se enciende un universo inmenso, el interior de uno mismo. Un ilusionista aprende de los fracasos, porque en los momentos duros es capaz de cerrar los ojos, olvidarse del resto del mundo y centrarse en él mismo, pues el problema primordialmente le afecta a él. Una vez en silencio, asimila el error y no solo eso, le saca provecho, lo pule dentro de sí mismo, para sacarle la parte positiva. Si alguien comete el error, por ejemplo, de romper el sueño de alguien por envidia, el agredido le hablará con sinceridad de su comportamiento insano y lo único que tendrá que hacer el envidioso es cerrar los ojos y recapacitar, transformando esa envidia en un nuevo sueño, una nueva creación, algo positivo. Por ejemplo, puede escribir un texto donde se critique la envidia, o puede depositar ilusión en reconstruir el sueño que le ha roto a su compañero para ayudarle a reconstruirlo.
De este modo los ilusionistas se aseguran una vida plena y llena, una vida intensa y viva, sin sufrimiento, pero con imperfecciones que asimilar, para evitar la perfección y la falta de superación. Pues al fin y al cabo, los sueños se alimentan de la superación.

Yo ya hice mi elección, soy un ilusionista (casi no se nota ¿no? Un zombie pasota nunca se habría molestado en escribir esto). Pensareis que tal vez esto son chorradas, que no son más que exageraciones. Pero solo tenéis que haceros una pregunta ¿Por qué muchos adultos deambulan serios y con la mirada vacía por las calles, mientras que los niños y los ancianos están tan llenos de vida? La respuesta, los adultos se han entregado al poder, son zombies. Por otra parte, los niños aun no han experimentado el poder, por eso son felices haciendo lo que realmente quieren hacer y son soñadores por naturaleza, disfrutando de cada segunda de sus vidas como si fuese el último y los ancianos, una vez libres del poder, vuelven a experimentar ese momento de la vida en el que pueden dedicarse a lo que realmente les importa y son felices ya lo creo, pues disfrutan de cada segundo como si fuese el primero. Se podría decir que los muertos vivientes son esas personas que crecen rápido perdiéndose la infancia y son incapaces de jubilarse y separarse del poder, siendo adultos toda su vida. Mientras que los ilusionistas son los que lo hacen al revés, alargan tanto su infancia que prácticamente la empalman con la jubilación, viviendo la vida a tope para que cuando les llegue la muerte la acepten como un merecido descanso. Ahora te toca elegir a ti como quieres vivir, que mundo quieres defender: Un mundo en el que nada importa o un mundo en el que cada día importe.

3 comentarios:

L . dijo...

Yo, por supuesto, estoy en el bando de los soñadores. El otro bando sólo me aporta pena, y es una lástima que sea tan nombroso.
Un besote.

Ana dijo...

Yo ya te dije ayer lo que pensaba jeje Si todos pudiésemos pasarnos al bando de los soñadores sería todo muy fácil... En fin, así es la vida jeje
Un besito.

Michel dijo...

Bueno...yo antes te diría seguro que estoy en el bando de los soñadores, pero últimamente noto que me esté desplazando "hacia el lado oscuro" Pero bueno, ya voy espabilando otra vez y me estoy dando cuenta que quizás ese no era el camino jeje.

Y gracias por los ánimos, de verdad. El problema esque para lo bueno y para lo malo me dejo llevar demasiado jeje. Pero ya voy tirando p´alante ^^

Saludos.