24 ene. 2009

Para los amantes de la perfección...



Atención, amantes del perfeccionismo, tal vez os interese leer el siguiente texto:
Está claro que como seres humanos, nos sentimos obligados a buscar lo perfectamente perfecto. Pero tal vez esa búsqueda no esté bien enfocada.

Existen dos grandes grupos de amantes del perfeccionismo:
El primero de ellos son los religiosos: Ya lo expliqué en mi otro blog, aunque de una forma más sutil. El ser humano necesita atribuir la perfección en algo, ya que su objetivo es alcanzar esa perfección. Los religiosos ponen en sus dioses esa perfección, esa vida perfecta que sus dioses les ofrecen. Bien sea, el cielo, el paraíso, el Asgard, el Nirvana, etc. Todos buscan una vida perfecta después de esta. Eso es un craso error, ya que la perfección en sí, es imperfecta. Una vida perfecta, por ejemplo, implicaría no poder elegir, no poder equivocarse, por lo tanto ser esclavo de lo que te impongan. De este modo se llega a una de esas tan preciadas contradicciones de la vida “Los Dioses son tan perfectos que resultan imperfectos y nuestra vida es tan imperfecta que resulta perfecta.” ¿Por qué es perfecta la vida? Por que nos permite experimentar tanto lo bueno como lo malo, nos permite equivocarnos, nos permite ser humanos y no meros seres perfectos sin la capacidad de equivocarse, es decir sin tener libre albedrío.
Pensareis, este chico la ha cogido fuerte con la religión, pero también hay sermón para otro grupo, digamos, más respetado y alabado que el anterior.

El segundo grupo son un determinado grupo de científicos (Todos aquellos que piensen que el ser humano conseguirá alcanzar la perfección mediante la ciencia.): Eso es, la ciencia no difiere tanto de la religión, se podría decir que es la religión aplicada al mundo material. Los científicos, grandes profetas donde los halla, auguran un futuro perfecto e ideal. Un futuro donde no hallan enfermedades, pues todos estaremos modificados genéticamente. Donde podamos vivir eternamente, pues podremos clonarnos e implantar nuestro cerebro en un nuevo cuerpo. Un futuro con todas las comodidades del mundo, pues los robots lo harán todo por nosotros. ¿De que nos servirá tanto lujo y tanta comodidad? Seguro que al final nos volveremos tan cómodos, que no nos molestaremos ni en vivir esa vida tan perfecta y dejaremos que los robots sean los únicos habitantes del planeta. Resulta irónico no, nos esforzaríamos en conseguir esa vida eterna, con todas las comodidades del mundo para acabar cediéndosela a un montón de chips y circuitos. Tal vez les pasó lo mismo a los dioses, consiguieron una vida perfecta, crearon a los humanos para que les alabasen y venerasen y al final han acabado cediéndonos su sitio en la Tierra. Ironías de la vida supongo, ironías que la hacen perfecta.
Como veis en la sociedad actual existe esa rivalidad entre religión y ciencia y el ciudadano de a pie debe decantarse por una o por otra. Yo como lobo que soy, he decidido huir de ese mundo tan perfecto que resulta imperfecto y vivir lejos de estos dos grupos, vivir la vida tl cual se me presenta, aquello tan imperfecto que sencillamente resulta perfecto…

1 comentario:

L . dijo...

Carpe Diem, como se suele decir. Vivir la vida con sus perfecciones y imperfecciones. Buscar la perfección es realmente imperfecto. Y la vida con sus imperfecciones es perfecta, como tú dices.
Un beso.