25 ene. 2009

Diálogo entre perro y lobo.



-Señor, permítame que le diga que usted no es un lobo.
-¿Cómo dice?
- Ya sé que le causa tremenda decepción oirlo, pero alguien debía de decírselo.
-¡Imbécil! ya sé que no soy un lobo, soy una persona, ¿Qué ha bebido?
-¿Se ha dado cuenta? de lobo tiene usted poco. Aunque lo niegue profundamente, es sólo un perro, un caniche que necesita tener un dueño detrás todo el tiempo que le diga lo que puede o lo que no puede hacer.
-Soy su jefe, ¿Quién cojones me dice a mí lo que tengo que hacer, eh? se está jugando el despido.
-Es usted un perro, no mi jefe. Asimílelo ahora, después, la caída será más dura.
-Pero... estoy alucinado... contésteme, ¿quién es mi dueño?
-Usted mismo. Ladra, muerde a sus empleados, como si fuéramos menos que usted. Habla de respeto y se lo estoy teniendo, pero ¿sabe? no es porque usted lo imponga. No impone respeto, sino pena.
-Está usted despedido.
-Oh, vaya... debí suponer que esto pasaría. No lo asume, claro... me lo debí imaginar.
-Sr. Sánchez, está prohibido beber en horario laboral, lo sabe desde el primer día.
-¿Cree que mi sinceridad y buena intención se debe al alcohol? qué pena. Verá, ya que veo que tiene usted la mente muy cerrada, voy a aclarárselo.
-Bien... rapidito, que tengo una reunión dentro de veinte minutos.
-Eso dependerá de usted. ¿Usted se siente bien cuando nos menosprecia y humilla?
-Yo hago mi trabajo, sois una pandilla de incompetentes, demasiado bien me comporto.
-Confirmado. Es usted un perro que necesita morder a los demás para sentirse más poderoso. Está lleno de complejos, le salen los complejos por sus orejas peludas, vaya... va de lobo pero, en realidad, sabe de sobras que es un chucho mimado, que necesita contínuamente escuchar lo que desea escuchar, aunque sea mentira. Es usted un esclavo de si mismo y de sus mentiras.
-¿Es usted consciente de sus palabras y de sus consecuencias?
-A diferencia de usted, señor, yo quiero ayudar a las personas, por mucho que me hayan dañado y por mucho que me dañe al hacerlo. Y la manera que tengo de ayudarle es diciéndole la verdad. Quítese de una vez la careta de lobo, que no le pega en absoluto.
-¡¡Qué lobo ni qué lobo!!
-Un lobo, señor, es aquel que cree en si mismo, que no necesita cohibir la libertad de nadie para sentirse bien, ya que con su libertad le sobra. Es aquel que no necesita ni seguir, ni que le sigan.
-Tú tampoco eres un lobo entonces, tú me sigues a mí.
-...Con perdón, es usted corto de entendederas, no ha entendido absolutamente nada. Yo me gano la comida, asiento y después hago lo que me pasa por las narices, no le sigo en absoluto. ¿Sabe? tendría que agradecérmelo, porque seguro que soy la primera persona que no le regala los oidos, que no le sigue la corriente, y que no hace que la creencia de que es un lobo crezca erróneamente.
-No voy a perder más el tiempo con usted, se le ha ido la olla completamente. Está despedido, obviamente.
-Problema suyo, si quiere marcharse, márchese. Yo no le he obligado a que me escuche, y sin embargo aquí sigue. Si quiere despedirme, tranquilo, no se tome la molestia, pensaba marcharme después de todo. Haga lo que le pase por los huevos, con perdón. Pero que sepa, que haga lo que haga, no dejará de ser el más perro de todos.
-¿Qué hay que hacer para ser un lobo... si puede saberse?
-Creer en uno mismo. No dejarse llevar por la inercia del poder y ser humilde. Lo siento, lo tiene usted muy complicado. He hecho lo que he podido, hasta nunca, perro.


2 comentarios:

Ana dijo...

O_O Cualquiera le dice eso a algún jefe, con la crisis que tenemos, ¡como para que nos echen! Pero das que pensar...
Un besito.

cuenk dijo...

Me ha dejado realmente impresionado, señorita L, andaba yo buscando un buen texto para explicar en que consistía eso de ser un lobo y me has ahorrado todo el trabajo. Gracias, has hecho un buen resumen, si todos le dijesen eso a sus jefes el mundo dejaría de tener dueños.